jueves, 11 de septiembre de 2008

LOS DERIVADOS DE LOS GREMLINS

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No creo, ni siquiera para los menos iniciados en el cine fantástico y de terror, que una película como Gremlins necesite presentación.
Dirigida por Joe Dante, que ha firmado en los últimos 30 años unos cuantos títulos que se han convertido en pequeños clásicos de un género en el que siempre se ha movido, esta historia de un chaval al que su padre le regala un extraño pero encantador ser, con el que hay que cumplir tres reglas (cosa que no sucede, lo que trae funestas consecuencias), se vendió en su momento como un producto infantil o familiar, pero considero que no lo es en absoluto (hay que decir, de cualquier forma, que la mano de Spielberg contribuyó a suavizar el guión, inicialmente con alguna escena algo más contundente), y, seguramente, ya forma parte de la imaginería de varias generaciones.

El gran éxito que tuvo no solo generó la correspondiente continuación, sino que además, y de eso quiero hablar aquí (ahora que se cumplen 25 años de su estreno), llenó los cines de varias criaturas de corte similar y de comportamientos, al igual que en este caso, nada recomendables.

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Así pues, no hubo que esperar mucho, apenas un año, para que en 1985 llegara a las pantallas Ghoulies, dirigida por el intrascendente Luca Bercovici. Esta historia, que se mueve claramente por los senderos de la serie B, podríamos incluirla dentro del género de terror con elementos del tipico slasher, aunque enfocado para adolescentes, y cuyos elementos humorísticos se harán más patentes en sus continuaciones que en su primera entrega.

Aquí todo transcurre en una mansión que ha heredado un joven de su tío, un famoso satanista, y decide inaugurar la misma invitando a sus amiguetes, tratando de sorprenderles positivamente reproduciendo una serie de rituales como los que hacía su siniestro familiar, lo cual ha descubierto husmeando en algún libro de los que guardaba.
Pero el pretendido hechizo no resulta según lo previsto, y lo que sucede finalmente es que convoca a estos seres del título, que pretenden un baño de sangre con los presentes para abrir las puertas del infierno y, de este modo, conseguir el retorno de su antiguo amo.
La verdad es que la aparición de los dichosos ghoulies se hace esperar, y además resulta decepcionante, en un producto que quizá pretende parecer mas serio de lo deseable, siendo los resultados mas bien tópicos, aburridos y llenos de los mismos tics de cualquier película similar de aquel momento.
No sé si siendo benévolos podría resistir hoy día una revisión desprejuiciada.

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Lo peor es que los Ghoulies tuvieron hasta tres secuelas, aunque ya en un tono mucho mas paródico, lo cual no sabemos si fue mejor: Ghoulies II (1987), en la cual la arman en una feria, Ghoulies III (1989), en donde son convocados para hacerle la pascua a un malvado profesor, e incluso una infecta cuarta parte en 1994, dirigida por Jim Wynorski, un habitual de este submundo cinematográfico, y que de la original solo mantiene el nombre, puesto que (aunque se recupera al protagonista de la primera entrega) los mencionados Ghoulies no aparecen por ninguna parte: sólo un par de enanos disfrazados, que no sabemos que pintan ahí, ocupan su lugar.

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Siguiendo con esta relación de herederos de los Gremlins, en 1986 se estrena Critters, dirigida por Stephen Herek, un gris realizador de cine comercial, y claramente a medio camino entre la ciencia-ficción y el humor, cuyos detalles nos indican que estaba fundamentalmente dirigida a un público adolescente y juvenil.

Los Critters son unas criaturas extraterrestres que han llegado a la Tierra tras huir de una prisión espacial, son seres que poseen un voraz apetito que les hace comerse todo lo que pillan a su paso, y además, esto implica que van creciendo de tamaño (algo que solo ocurre en la primera parte).
Finalmente llegan a una casa rural habitada por la correspondiente unidad familiar, los cuales deberán hacerles frente, siendo el hijo el principal heroe de la historia, con la colaboración de dos cazarrecompensas intergalácticos que pueden cambiar de aspecto según el planeta al que vayan.

Con la presencia en el reparto de nombres habituales tanto en el cine mainstream como en la Serie B (M. Emmet Walsh, Dee Wallace Stone, Billy Zane), Critters es un producto intrascendente y por esto mismo resulta simpática en su primera parte, degradándose en sus tres posteriores secuelas, de las que podemos destacar que la primera de ellas corrió a cargo de Mick Garris, director de algunas adaptaciones de Stephen King (destacando el telefilm Sonámbulos en 1992) y responsable de reunir a algunos de los más importantes directores del género en los ultimas tres décadas en la irregular serie televisiva Maestros del terror (Masters of horror), en la que se reservó la dirección de algún episodio, con poca fortuna.

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Este lamentable y muy ochentero cartel de aquí arriba, corresponde al último de los productos post-Gremlins de los que voy a hablar, y al menos para mí (y creo que en España en general) el que tuvo menos difusión.

Se trata de Munchies (1987), dirigida en esta primera parte por Bettina Hirsch, y que no se aparta demasiado de lo dicho para las anteriores películas.

En este caso, un arqueólogo y su hijo presuntamente adolescente, se encuentran investigando unas ruinas en Perú (en realidad se rodó a las afueras de Los Angeles), tratando de encontrar alguna conexión entre las civilizaciones precolombinas y los alienígenas, y, dentro de una gruta con extrañas inscripciones hallan a un pequeño ser, que suponen un extraterrestre.
Deciden llevárselo a casa, pero por una negligencia del hijo mientras se encarga de su custodia, es secuestrado por su malvado tío y el hijastro de éste.
Cuando el munchie va a escapar de sus captores, es partido en dos, pero lo que sucede es que en vez de morir, se reproduce.
Lógicamente, estos seres empezarán a multiplicarse y causar estragos, mostrando especial predilección por la comida rápida y las cervezas. O sea, más de lo mismo.

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Hubo dos continuaciones, la última de ellas en 1994, y cabe destacar que el legendario director Roger Corman estuvo, en su faceta de productor, detrás de estas películas, lo que indica claramente que su mejor momento había pasado mucho tiempo atrás. Señalar también que el director Jim Wynorski (al que mencionábamos en los Ghoulies) dirigió la segunda y tercera parte.

4 comentarios:

darkerr dijo...

De los Ghoulies y Los Munchies no me queda recuerdo, creo que no las he visto. Las veces que he leido sobre ellas no me han llamado la atencion demasiado, y ahora leyendo tu critica confirmo que son productos intrascendentes hoy en dia. Los Gremlins son inigualables. Muchos saludos.

carlos serrano belmonte dijo...

La verdad es que si no viste ninguno de estos productos derivados de los Gremlins tampoco te perdiste nada, desde luego que no pasarán a la historia del cine, ni siquiera del género fantástico, aunque hay que valorarlos en el contexto de la época que se crearon. Gracias por la visita, un saludo.

Anónimo dijo...

Muchos saludos, muy interesante el articulo, espero que sigas actualizandolo!

Anónimo dijo...

no sabes nada de popinar de peliculas ..los critters esta catalogada entre una de las series de culto tan buena o mejor que gremlings que a ti no te guste es otra cosa amigo ...solo basas tu analisis en tu misera opinion y no como esta catalogada para los que saben de cine y el publico en general...jaja.