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miércoles, 25 de marzo de 2009

RICHARD MATHESON

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Richard Matheson (1926) es, sin duda, uno de los escritores del género fantaterrorífico más importantes de la 2ª mitad del siglo XX, y quizá, de esta etapa, junto con Philip K. Dick, uno de mis (muchos) favoritos.
Si hoy me ocupo de él, es para hacer un pequeño repaso (muy breve para lo que merecería) de su intensa relación con el cine, a través, tanto de adaptaciones suyas a la gran pantalla (y a la pequeña, también) como de guiones realizados por él sobre textos de otros autores.

Tenía dudas de si hacer un repaso siguiendo la cronología su carrera literaria, pero en fin, este es un blog básicamente fílmico, asi que seguiremos el orden de sus comparecencias cinematográficas.

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Asi, en 1957, con guión del propio Matheson adaptando su libro escrito un año antes, llega El Increible hombre menguante (The incredible shrinking man), dirigida por Jack Arnold, maestro de la serie B, que convierte este título en una obra maestra del género; alternando elementos del cine de la Guerra Fría ( el protagonista empieza a encoger su tamaño sin parar después de ser afectado por una nube radiactiva de dudoso origen), reflexiones existenciales sobre la soledad y la supervivencia, y trazos de las Monster movies, cuando el protagonista, Grant Williams, ya diminuto, debe enfrentarse, sucesivamente, a su propio gato y a una araña.

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Durante los primeros 60, el autor realiza varias colaboraciones con el especialista del género Roger Corman, con los guiones de dos de sus mejores adaptaciones de Poe, La caida de la Casa Usher (1960), y El pozo y el péndulo (1961), y escribiendo La Comedia de los Terrores (1964).

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En 1964 llega la primera adaptación, y seguramente menos conocida, de su novela mas famosa, Soy Leyenda (I am legend), original de 1954. Es Last man on earth, casi inédita en España, dirigida por Sidney Salkow y Ubaldo Ragona (fue coproducción USA-Italia), y protagonizada por Vincent Price; como finalmente ocurrió con todos los films basados en este texto, se tomaron bastantes libertades sobre el original.

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Resumiendo el argumento, nos encontramos con alguien que se ha quedado solo en la Tierra tras ser afectada toda la humanidad por un virus que les ha convertido en vampiros. El protagonista, Neville (en el texto original al contrario que en las adaptaciones no tiene formación médica aunque la soledad le ha hecho acceder a muchos textos científicos y técnicos), sabe que estos seres no existen, y, de día, junto a algunos actos rutinarios, investiga porque las personas tienen esa sintomatología e incluso se desintegran cuando se les clava una estaca y huyen de las cruces o de los ajos, a lo que acaba encontrando una explicación racional; mientras, de noche, es acosado en el exterior de su casa por los enfermos, incluyendo un antiguo amigo o las mujeres que van a tentarle para que se una a ellos.
Hasta que un día se encuentra con otros aparentes supervivientes, como él.

Y bueno, no sigo, no voy a contar el final por si alguien quiere leer el libro o no conoce las adaptaciones; sobre este primer film basado en la novela destacar sobre todo que la estética y características de los vampiros fue utilizada luego por George A. Romero en la saga zombie que inició con Night of the living dead (1967) , con un blanco y negro igualmente inquietante.

Matheson, mientras tanto, escribió varios capítulos de la serie Alfred Hitchcock presenta y de la seminal The twilight zone, aquí conocida como Dimensión Desconocida, gran creación de Rod Serling sobre la que luego haré alguna consideración a raíz de su adaptación cinematográfica-homenaje en los 80.

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En 1968, escribe el guión de un titulo quizá poco conocido entre el gran publico, pero excelente, de la Hammer, The devil rides out, titulada en España La novia del diablo, basado en un libro de Dennis Wheatley, con dirección del ilustre veterano Terence Fisher e interpretaciones estelares de Christopher Lee y Charles Gray.

En 1970 llega una nueva adaptación de Soy Leyenda, The Omega Man, conocida aquí como El último hombre vivo, con el protagonismo de Charlton Heston.
Se trata de una película muy distinta a Last man on earth, el guión del matrimonio Corrington adapta el texto con muchas licencias, acercándolo más a un titulo de acción al servicio de su actor principal, en la línea de otras peliculas recientes en las cuales habia aparecido, como El Planeta de los Simios (Planet of the Apes, 1968) o que haría posteriormente, como Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, 1973).

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Aquí los vampiros son reconvertidos en una especie de secta de mutantes albinos que visten hábitos negros y gafas de sol, y que tratan de eliminar cualquier vestigio de progreso y civilización, encarnados en un científico como el superviviente Neville, por considerarlos causantes de la situación actual, aunque tampoco quieren encontrar ningún tipo de remedio a su mal, pues la sociedad tal como la conocíamos es la que llevó al mundo a ese final. Curiosamente, su líder es Matthias, un antiguo presentador estrella de los informativos de TV (interesante reflexión social), eficazmente interpretado por el secundario Anthony Zerbe.
Con evidentes concesiones al género blaxplotation, que empezaba a estar en boga en aquel momento, y algunos tics (música, ambientación) fácilmente reconocibles de esos años, defectos que son agravados por la realización del mediocre Boris Sagal, director fundamentalmente televisivo que nos tortura con atroces y reiterados zooms en gran parte del metraje.
Pese a todo, es una película por la que siento bastantes simpatías, se deja ver como un entretenido cómic, y la estética de la que hablaba puede ser, en su caso, más virtud que defecto, siendo ideal para una entretenida noche de cine fantaterrorifico.

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Matheson vuelve a escribir el guión para El Diablo sobre ruedas (Duel, 1971), que se encarga de dirigir un chaval de apenas 25 años, poco curtido hasta entonces en alguna realización televisiva, llamado Steven Spielberg.
Esta historia de un camión (sin que sepamos nunca quien lo conduce) que, sin motivo aparente, y a raíz de un adelantamiento, comienza a perseguir a muerte a un comercial de vida gris que viaja camino de una reunión de trabajo por las carreteras del desierto de California, estaba planteada inicialmente como un telefilm, pero su gran éxito lo condujo a la pantalla grande y se convierte en un titulo de culto, anunciando muy proximos exitos comerciales para su director.

Siguiendo con la televisión, Matheson crea, con la colaboración del productor Dan Curtis, buen conocedor del género, el telefilm Kolchak: The night stalker, basado en una novela del semidesconocido Jeff Rice, que ni siquiera se habia publicado aún.
Kolchak es un periodista irónico y estrambótico, pero sagaz, siempre vestido con un sombrero de paja y un anticuado traje blanco, que se ve implicado en la investigación de casos sobrenaturales.


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En The night stalker nos encontramos con una ola de crímenes en la ciudad de Las Vegas, que, por sus caracteristicas, parecen obra de un vampiro. Por supuesto, nadie cree en esta posibilidad, excepto el inicialmente escéptico Kolchak, que acaba encargándose personalmente de la destrucción del no-muerto, todo ello de forma muy velada, pues en aquel momento imperaba una fuerte censura en la TV americana que apenas permitia que se pudiera ver sangre.

Como curiosidad decir que el actor que hacía de vampiro, que finalmente fue Barry Atwater, estaba previsto en principio que fuera Robert Quarry, intérprete en aquel momento en cine del Conde Yorga, personaje de varias secuelas americanas con estética setentera de las pelis de Dracula de la Hammer (en aquel año, por cierto, se estrenó la penúltima entrega de los films de la productora inglesa sobre el famoso conde interpretadas por Christopher Lee, Dracula 73, dirigida por Alan Gibson, al igual que la siguiente, Los ritos satánicos de Dracula, transcurriendo ambas también en época actual y con resultados olvidables).

El telefilm consiguió un record histórico de audiencia en la TV estadounidense en 1972 y planteó la consiguiente secuela, El estrangulador de la noche.

The night strangler resultó aún más logrado que su predecesor. En él de nuevo nos encontramos con mujeres asesinadas, en este caso por asfixia y en la ciudad de Seattle, con la característica de que se han encontrado junto a los cadáveres restos de carne corrompida. Kolchak comprueba que series de crímenes similares se han producido en la ciudad cada 21 años, desde 1889 aproximadamente. La investigación le lleva a descubrir que un médico de la época de la guerra de Secesión (refugiado en las ruinas de su hospital, que conducen a una especie de parte antigua de la ciudad oculta en el subsuelo) obtiene una especie de suero de la inmortalidad durante ese periodo de tiempo, extrayendo la sangre de sus victimas, y consiguiendo finalmente derrotarlo.

El enorme éxito de estos dos pilotos, que llegaron a emitirse en España en los años 80 y 90, llevó a la producción de una serie, en la que, incomprensiblemente, se prescindió de Matheson y Curtis, sin obtener los resultados deseados, lo que hizo que no pasara de la primera temporada.
Hoy en día es considerada una serie de culto, inspiradora de Expediente X como reconoce el autor de esta ultima, Chris Carter (y que incluyó en ésta un personaje llamado Richard Matheson); a raíz de la reposición exitosa de los dos episodios pilotos a principios de los 80, la cadena CBS contactó con el actor protagonista, Darren McGavin (un habitual secundario que obtuvo su mayor reconocimiento aquí) para un tercer telefilm, pero molesto por la retirada prematura de la serie en su momento, el proyecto se quedó en el tintero.

Matheson también ha escrito fantásticos más bucólicos como Somewhere in time (1980) o Mas allá de los sueños, protagonizado en su version cinematográfica de 1998 por Robin Williams.

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Otra de las obras más famosas de nuestro autor llegó a principios de los 70, La casa infernal.
Parecía una revisión de una novela de principios de los 60 de Shirley Jackson, The haunting of Hill House, aquí conocida como La mansión encantada y llevada magistralmente al cine en 1964 por Robert Wise (y de manera mediocre y con muchas libertades con el texto, por Jan de Bont en 1997).

Se trata de dos de las mejores novelas sobre casas con fenómenos paranormales, y de hecho, el original de Matheson se titulaba The Hell House, muy similar fonéticamente a su predecesora.

La adaptación cinematografica llegó en 1973 producida por James H. Nicholson, vinculado a la productora británica AIP, que fue, junto con la Amicus (especialista en películas de episodios, como Doctor Terror o unas cuantas basadas en comics de la EC), la gran rival de la Hammer en la hegemonía del terror inglés de aquellos años.
La dirección corrió a cargo de John Hough, que había realizado recientemente Dracula y las mellizas, ridícula traducción española de Twins of evil, última parte de una trilogía basada muy libremente en Carmilla, la clásica vampiresa de velados toques lésbicos que escribió Sheridan Le Fanu mucho antes que Bram Stoker pensara en el tema, y que empezaba a llevar a las pantallas la mezcla de erotismo y horror-movie pensada para salvar los muebles en taquilla, pero que en este caso resultaba un producto aún digno.
Después Hough continuó en el género con títulos muy menores como The Incubus, Aullidos 4 o un curioso fantástico british llamado Biggles, sobre viajes en el tiempo, mas algunas cosillas para la TV.

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En La leyenda... nos encontramos con cuatro personajes, a los que un millonario les promete una gran suma a cambio de descubrir el secreto de la mansión Belasco, en la que su antiguo propietario, Emeric Belasco, posiblemente un trasunto literario del famoso mago y satanista Alastair Crowley, practicó toda clase de ritos, orgías y prácticas malignas a principios del siglo XX, hasta que la casa quedó sellada y los que estaban allí se quedaron para siempre, llegando a practicar el canibalismo y falleciendo de inanición o diferentes enfermedades, siendo hallados después, con excepción del propio Belasco, del que nunca más se supo.
Desde entonces, habían ido varios equipos de investigadores que habían muerto o enloquecido en el intento.
La película, que en su momento fue denostada, se ha convertido con el tiempo en película de culto, aunque es mucho más comedida en elementos explícitos de sexo o violencia que el libro, pese a que el guión corre a cargo del propio Matheson.

A destacar la sobriedad de sugerir más que de mostrar, y la excelente labor de sus cuatro (arquetipos) protagonistas, el científico escéptico (Clive Revill) que pretende probar una máquina de su creación para eliminar la causa del encantamiento, que considera física, acompañado por su pusilánime esposa (Gayle Hunicutt), un psiquico que sobrevivió a la investigación de la casa en su adolescencia y decide volver (Roddy McDowall), y la jovencita médium que lleva el peso de la historia (Pamela Franklin, que tuvo unos años de fama en varios títulos de la materia y después desapareció del cine).



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En 1983, se realiza un film homenaje a The Twilight Zone, titulado por estos lares En los límites de la realidad, que es escrito en gran parte por Matheson, constando de cuatro episodios y una introduccion y epílogo, con una curiosa aparición terrorífica del actor Dan Aykroyd.

El primer capítulo lo dirige y escribe (es el único que no corresponde a un texto de Matheson) John Landis, entonces un director prometedor del género (Un hombre lobo americano en Londres, El monstruo de las bananas) y la comedia (Desmadre a la americana), contando la historia de un racista que, como penitencia, es obligado a pasar por diferentes épocas de la historia, sufriendo en la piel de otras razas. El episodio es tristemente famoso por el fallecimiento en accidente de helicóptero durante el rodaje del actor Vic Morrow (padre de la también actriz Jennifer Jason Leigh) y dos niños figurantes, y prácticamente, supuso el fin en el género de Landis, con la excepción del celebérrimo videoclip del Thriller de Michael Jackson.

El segundo episodio, peor aún, corresponde realizarlo a Spielberg, con el argumento de unos ancianos que vuelven a ser niños, aunque en su descargo hay que decir que no era el capítulo que se pretendía adaptar inicialmente, ya que se quiso dar algo de positividad a alguna de las historias.

Es en los dos últimos cortes cuando la cosa se pone realmente interesante, y hacen recomendable por sí solos el visionado del film. Joe Dante, en el tercero, describe la pesadilla de una chica que se ve obligada a refugiarse en la casa de una familia con un hijo que les tiene aterrorizados, pues puede manipular la realidad con su imaginación a su antojo.
Antológica la escena en que la hermana es comida por un dibujo animado (Los Looney Tunes siempre han sido una gran influencia para Dante), o cuando el padre, en un número de magia, saca un conejo monstruoso de una chistera.

Pero es el cuarto episodio el mejor y que justifica toda la pelicula. Dirigido por el australiano George Miller, entonces de plena actualidad por la saga Mad Max, revisa Pesadilla a 20.000 pies, en el que una especie de gremlin pretende boicotear un viaje en avión, siendo observado por un sólo pasajero ante la incredulidad del resto de viajeros (excelente labor de John Lithgow, si bien no supera al intérprete del capítulo televisivo original, William Shatner, el capitán Kirk de Star Trek).

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Después de ésto, y ya en épocas más recientes, destacar El último escalón, basado en una de sus primeras novelas, Stir of Echoes, dirigido por el interesante David Koepp, y como curiosidad, la chica fantasma es Jennifer Morrison, la Dra. Cameron de la serie House.

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Sobre la última adaptación de Soy Leyenda, que respeta el título de la novela, pero poco más, decir que es un vehículo para el lucimiento de Will Smith, lleno de incongruencias (Por ejemplo, el hecho de que desaparezca la humanidad no tiene porque implicar que haya leones en New York, ni siquiera los del zoo, porque nadie les puede sacar de la jaula, y no sé como van a cruzar el Atlántico. Y eso es sólo el principio...).

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Una pena, porque se habló de este proyecto durante muchos años, incluyendo nombres como Ridley Scott o Schwarzenegger. La elección de la ciudad de los rascacielos frente a la original de Los Angeles, resulta además sospechosa y claramente incluida dentro de la psicosis post 11-S.

Recientemente, en la temporada inicial de la serie Maestros del Terror (Masters of horror), se adapta un relato de Matheson (por parte de su propio hijo) en el episodio dirigido por Tobe Hooper, Dance of the dead, por otro lado uno de los más decepcionantes de una serie quizá con más sombras que luces, con sonadas y brillantes excepciones, sobre todo en lo que fueron estas primeras entregas.


Y concluyo así este repaso, seguramente mucho más corto de lo que merece el gran Matheson, pero creo que suficiente para entender su importancia dentro del género.

viernes, 30 de enero de 2009

RECORDANDO ALGUNAS SERIES DE TV (2)

Dentro del laberinto



No confundir esta serie con la película con música y marionetas dirigida por Jim Henson y protagonizada por Jennifer Connelly y un David Bowie en su momento más hortera y menos inspirado.
Esta producción de la HTV británica fue realizada a principios de los 80 y emitida en España a partir de 1982, en 3 temporadas (con 7 capítulos cada una de 30 minutos), si bien en la última desaparecían la mayoría de protagonistas de las dos primeras y resultaba muy inferior a ellas, dando muestras de agotamiento.

El argumento, escrito por el propio director Peter Graham Scott junto a Bob Baker (responsable de varios episodios de Dr. Who), se inicia con una pareja de hermanos que están jugando en el bosque y topan con una tormenta que les lleva a refugiarse en una cueva (las cavernas de Cheddar, que existen realmente y salían en los créditos de la serie). Ahí se encuentran con Phil, un chaval de raza negra algo mas mayor, en su misma situación. Escuchan una llamada de socorro y rescatan a Rothgo (interpretado por el actor Ron Moody que hacía el papel de Fagin en la versión musical de Oliver Twist, Oliver, dirigida por Carol Reed en 1968), un mago inmortal (de los buenos) y que ha quedado muy debilitado tras su enfrentamiento con Belor (Pamela Salem), su oponente femenina y la mala de la serie; ambos buscan una especie de fuente de energía llamada Nidus, y para ayudar a Rothgo, los chicos debían viajar en el tiempo por diferentes épocas (desde la Revolución Francesa a la antigua Grecia, eso si, sin salir de la gruta), en las cuales coinciden con ambos magos “disfrazados”. El Nidus se identifica por una especie de brillo que podía encontrarse en algún objeto concreto y por ello se busca con espejos y otras cosas reflectantes. Una vez era hallado, debían juntar sus brazos e invocar al mago que debía reclamar la energía, pero Belor podía denegárselo y se iniciaba un enfrentamiento entre ambos. Al final de la primera temporada, se hacían con el Nidus y Belor era destruida, Rothgo les regalaba a los niños una especie de cristales mágicos en agradecimiento y les borraba la memoria.

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Pero en la 2ª temporada los cristales les vuelven a llevar a la cueva y se encuentran con una situación similar a la del principio tras la resurrección de Belor, y que vuelve a terminar con el triunfo del Bien.
En la 3ª temporada solo se mantuvieron los personajes de Phil y Belor, el mago bueno era ahora un tal Lazlo (Chris Harris), un personaje bastante ridículo que en ningún momento tuvo el carisma de su antecesor y esta temporada pasó desapercibida e incluso no recuerdo si se emitió completa en España, adonde llegó con retraso. Sin duda fue una de mis series favoritas en aquel momento y se ha reeditado recientemente en DVD (solo en inglés).
Hoy en día cantan mucho los efectos especiales, que resultan casi pueriles, así como algunas escenas de los enfrentamientos “cósmicos” que parecen repetidas. En el aspecto argumental e interpretativo la serie era imaginativa y además tuvo el mérito de recrear varios momentos históricos (con un presupuesto limitado) lo que además podía resultar instructivo para el público destinatario, de hecho la serie contó con suficiente éxito para ser repuesta varias veces en nuestro país, y hoy en día, con el auge de videojuegos e historias de tipo mágico, no desentonaría, excepto por los detalles mencionados anteriormente.

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The children of the stones

Conocida en España como Los chicos de las piedras o tal vez Los chicos de Stonehenge (creo que no transcurría realmente en este lugar), fue otra producción de la prolífica HTV inglesa, emitida por la ITV, que al parecer formaba una especie de trilogía (The third eye) con la mencionada Dentro del Laberinto, y no sé si con la que trataré a posteriori, Bajo la Montaña. Originalmente es de finales de los 70, pero aquí se emitió a principios de la década siguiente. Los creadores fueron Jeremy Burnham y Trevor Ray.

Un astrofísico y su hijo llegan a una pequeña localidad de la campiña inglesa, caracterizada por estar rodeada de una formación de menhires que incluyen una especie de santuario de antiguos cultos. Precisamente, la labor del investigador es estudiar estas piedras y sus posibles efectos de magnetismo.
Rápidamente observan que los habitantes del pueblo son extrañamente amables, que de vez en cuando se reúnen en circulo en torno a una iglesia abandonada y que parecen mostrar cierta sumisión a un rico hacendado de la localidad (que además es el casero de los protagonistas) y que revela grandes conocimientos en cuestiones científicas. Otros personajes son una madre y su hija recién llegadas al pueblo (por tanto ajenas a lo que sucede) y que entablan amistad con los protagonistas, y un vagabundo que vive en el círculo de piedras y dice estar por ello protegido.



Las primeras investigaciones indican que hay algo extraño en torno a la formación megalítica, de hecho al tocar los menhires se recibe una especie de descarga de energía. No voy a contar más por si alguien puede verla y prefiere descubrirlo por sí mismo.
La serie producía de niño un cierto malrollismo (si se me permite inventar esta palabra), sobre todo vinculada a la sensación de las piedras como seres vivos, o al hecho de enfocar constantemente un cuadro que hay en la casa, en el cual aparece gente danzando en la oscuridad (no recuerdo si junto a las piedras) en torno a una especie de fuego o luminosidad; escenas todas ellas aderezadas con una mas que inquietante música minimalista consistente en un coro a capella, al estilo de la que se oye cuando aparece el monolito de 2001, y mantiene cierta fuerza vista de adulto (es fácil de encontrar en inglés, aparte que sus escasos 7 capítulos de 25 minutos no cansan).
No es necesario destacar la sobriedad de una serie británica y la profesionalidad de intérpretes como Gareth Thomas, Iain Cuthbertson o Freddie Jones. Eso si, una serie quizá excesivamente compleja para un público adolescente al que pudiera ir dirigida.

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Bajo la montaña (Under the mountain)

Serie neozelandesa algo posterior en cuanto a su emisión que las referidas, aunque la fecha de producción original es similar (1982). En ella, nos encontramos con una pareja de niños gemelos que, en sus vacaciones, tienen enfrente una extraña familia de vecinos, los Wilberforce, que viajan en un Rolls Royce, y que en realidad son unos alienígenas cuya verdadera forma es la de babosas del tamaño de un hombre, con la finalidad de destruir el planeta.
Un anciano que en realidad es otro extraterrestre de una raza en combate con aquellos, tuvo un encuentro con los gemelos una vez estos se perdieron siendo mas pequeños, ayudándoles, y descubriendo que tenían ciertas facultades extrasensoriales que los convierte en elegidos para destruir a las babosas. Para ello solo hay un método, que si falla puede provocar su destrucción (como ya ocurrió con otros destinados a esa misión), e incluso la de la humanidad.

Les entrega a cada uno unas piedras, roja y azul respectivamente, con las cuales en un momento determinado deben crear, desde lo alto de un volcán, una especie de campo de energía que servirá para acabar con los extraterrestres-babosa.
Recuerdo vagamente que estos habían creado una especie de pasadizo viscoso que conducía al mar. Por supuesto, no cuento la resolución, aunque la verdad es que no la recuerdo con exactitud.
Sobre esta serie hay tan pocas referencias en la red como posibilidades de recuperar sus episodios. Para mi sorpresa, y no ha podido ser mas oportuna esta reseña, se va a hacer una versión en 2009 en la propia Nueva Zelanda, con guión del propio creador original Maurice Gee, eso si, desconozco si llegará a los cines españoles o incluso será un producto únicamente para la TV. Eso si, el primer capítulo completo está colgado en la red en versión original, y es esto que viene a continuación.




Chocky

John Wyndham es un escritor de ciencia ficción bastante e injustamente desconocido fuera del Reino Unido, excepto para los que somos muy aficionados al género. De su mano salieron novelas como El día de los Trífidos, historia post-apocalíptica sobre una invasión de plantas carnívoras gigantes producidas en laboratorios secretos, ante una humanidad que ha quedado en su mayor parte ciega tras observar unas luces en el cielo (con excepción de algunos supervivientes que tratan de salir adelante entre el caos, en los cuales se centra la historia), llevada al cine en 1962 (que también conoció, por cierto, una versión televisiva por la BBC en 1981, de la cual hablaría, pero tuvo poca distribución en España), y que posee muchos elementos que seguramente fueron tomados por Danny Boyle para su film 28 días después (desde el mismo comienzo, que es practicamente calcado en ambos casos). Pero también escribió obras como El misterio de las profundidades, Los cucos de Midwich, que dio lugar a la/s película/s El Pueblo de los Malditos (tanto la original de 1960 como el remake de John Carpenter en los 90) o Chocky, a la que nos referimos.



Chocky, como todas las referidas anteriormente, es una serie de culto sobre un niño, Matthew, que habla con un amigo imaginario (materializado ante él como una especie de nebulosa), situación que acaba preocupando a sus padres. Pero este amigo es en realidad un/a extraterrestre, eso si, con fines pacíficos (pretende saber cosas de la vida en la Tierra y ayuda a mejorar la inteligencia de Matthew hasta convertirlo en un superdotado), nada que ver con los anteriormente citados. Pero esto le pone en peligro, porque hay oscuros intereses que secuestrarán al niño para obtener información.
Adaptada por Anthony Read para la Thames, la serie constó de 6 capítulos de una media hora de duración, protagonizados por el niño Andrew Ellams. Y conoció una segunda y tercera parte con cambios de argumento y personajes.
Por cierto acabo de enterarme, al tiempo de escribir esto, que al parecer Spielberg prepara una adaptación. Así pues, al igual que en Bajo la montaña, ha sido oportuno este recordatorio.

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El joven Sherlock (Young Sherlock: The mystery at Manor House)

Olvidada adaptación realizada en 1982 (y emitida algo después en España) del famoso detective en época adolescente y juvenil. Nada que ver con la posterior película del mismo nombre conocida en España como El secreto de la pirámide.
Me permito mencionar esta serie dada la poca información en español que hay sobre ella en la red, y por mi afición al personaje. Creo recordar que, tras morir algún familiar directo, este joven Sherlock Holmes era llevado a casa de unos tíos o similar, donde desarrollaba sus talentos poniendo al descubierto una conspiración para asesinar (o derrocar) a la reina Victoria, en la que estaban implicados ingleses e hindúes.

Protagonizada por Guy Henry, secundario habitual al que hemos podido ver recientemente con papeles en Extras o Roma, junto a Christopher Villiers interpretando a un primo lejano de Holmes que acaba siendo Moriarty, creo recordar, y como curiosidad, Lewis Fiander, uno de los protagonistas de ¿Quien puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976), haciendo de sirviente hindú.

Por cierto, esta serie coincidió en las pantallas temporalmente con otra breve producción británica injustamente olvidada, Cribb, protagonizada por un detective de Scotland Yard (el que daba título a la serie, interpretado por Alan Dobie) al mas puro estilo Sherlock Holmes y ambientada en su misma época (contando por supuesto con un Watson particular), y basada en la novelas de Peter Lovesey.

RECORDANDO ALGUNAS SERIES DE TV (1)

La verdad es que aunque si que he dedicado algún artículo relativo y exhaustivo al tema, reconozco que no he tocado demasiado la cuestión de las series de TV de género fantástico y terrorífico, sobre todo valorando que en mi infancia abundaban producciones de calidad en este sentido que contribuyeron a mi afición al tema, junto a otras que se reponían de épocas pretéritas.

De hecho en los últimos tiempos (aunque nunca se han dejado de hacer) creo que hay un cierto auge de este tipo de series: Heroes, Medium, True blood, Moonlight, Torchwood, Dresden, Sobrenatural, Jekyll, Pesadillas y alucinaciones, Maestros del Terror y tantas otras, incluso en países de habla española como México con 13 miedos y la defenestrada resurrección en España de Historias para no dormir, desterrada tristemente al mercado del DVD por Tele 5, algo por cierto habitual en nuestro país con estos productos televisivos atípicos (recuerdo a finales de los 80 y principios de los 90, dos series de episodios independientes, como Historias del otro lado, tras la que estaba Garci y sus habituales colaboradores, y la más oscura Crónicas del mal, en la que colaboraron directores como Iván Zulueta, completamente proscritas por TVE y que no han tenido jamás a bien reponer ni sacar a la venta, y solo alguna TV local las ha recuperado por la puerta de atrás).

Lo que pretendo aquí es hacer un recuerdo personal de algunas series de mi primera infancia, lo que implica que algunas de ellas estaban dirigidas a un público como mucho adolescente, y tal vez no serían las mejores, pero como digo, es una pequeña visión nostálgica en la que no influyen ni la cantidad (seguramente me esté olvidando de muchas) ni la calidad (en todo caso destacar que ninguna de ellas es una producción norteamericana), y por tanto el propio lenguaje a la hora de describirlas será posiblemente demasiado coloquial, ya que estará basado en mi propia memoria y no en referencias externas que por cierto, en español son escasas en la red. Además espero contribuir a que aquellos que busquen algo al respecto tengan un punto de referencia. Lo dividiré en dos partes para que no se haga demasiado largo de una sola vez.

Los hombres del mañana



Esta era la cabecera de The tomorrow people, título original de Los hombres del mañana. Esta serie fue producida por la Thames (si, esa que salía la Torre de Londres reflejada bajo un cielo azul y que dio pie a tantas series) para la ITV y el creador fue Roger Price. La serie originalmente comenzó a emitirse a principios de los 70, se extendió durante toda la década y al parecer tuvo una continuación a mediados de los 90 que desconozco.

Los protagonistas eran un grupo de niños y jóvenes que tenían capacidades más avanzadas que el resto de los humanos, como la posibilidad de comunicarse telepáticamente entre ellos, y su centro de operaciones se localizaba en una vieja estación de metro, desde donde combatían amenazas tipicas de los productos Sci-fi, especialmente extraterrestres y supervillanos varios, al estilo de otras series compatriotas como Dr. Who o la mas reciente Torchwood, junto a un Superordenador llamado Tim que les podía teletransportar.

Originalmente en el Reino Unido tuvo 8 temporadas, las cuales se subdividían en tramas con titulos como Los esclavos de Jedikiah, La estirpe de la medusa o La guerra de los Imperios, que cubrían 3 ó 4 capítulos cada una.
Al ser una serie popular en su país de origen, es relativamente fácil de hallar, eso si, en inglés (hacerlo con la versión en español es misión imposible). Los actores protagonistas mas habituales (ya que algunos cambiaron en las diferentes temporadas) fueron Nicholas Young, Peter Vaughan-Clarke o Elizabeth Adare, mientras que la voz de Tim corrió a cargo de Philip Gilbert.

(CONTINUARA)

martes, 1 de julio de 2008

"LA CASA DEL TERROR" Y "MISTERIO": HORROR BRITANICO EN LA TV DE LOS 80

Quizá fuera el pasado verano, en algún zapping nocturno por ciertas televisiones locales, cuando comprobé con alegría que se estaba reponiendo una serie que recordaba con cariño (y pánico) de mi más tierna infancia (o posiblemente de alguna emisión posterior). En las semanas siguientes no se volvió a programar, lo que redobló mi interés por recuperar todos los datos posibles acerca de la misma.

La serie era La casa del terror, título en España de Hammer House of Horror.

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A finales de los 70, la mítica productora británica Hammer, muy alejada de su época dorada, sumaba fracaso tras fracaso y se encontraba al borde de la desaparición y con problemas de liquidez.
Esto produjo que su responsable principal, Michael Carreras, fuera destituido y ocuparan su lugar Brian Lawrence y Roy Skeggs.
Ambos se pusieron de acuerdo en crear un producto barato que fuera rentable economicamente; y el resultado fue la serie de TV que nos ocupa.

Aquellos fueron años gloriosos para el fantaterror televisivo, ya funcionaba durante los 70 una serie de horror psicológico titulada Tensión (al igual que la mencionada, compuesta de episodios independientes, tanto argumentalmente como en cuanto a director, guionista, actores...), Thriller en la versión original, creada por Brian Clemens, luego también vinculado a Hammer House... y responsable de producciones para la pequeña pantalla como Los Vengadores o películas como Dr. Jekyll y su hermana Hyde (o también Captain Kronos: Vampire Hunter, esta última dirigida por él mismo).

Thriller también estaba vinculada a la productora ITV como la serie de ciencia-ficción Tomorrow people (aquí titulada Los hombres del mañana, y emitida principios de los 80, aunque en origen era de mediados de los 70). De igual modo funcionaba regularmente por aquellas fechas Desenlace inesperado (Tales from the unexpected, no confundir con una serie del mismo título del escritor Roald Dahl), creación del productor Quinn Martin, el mítico responsable de El fugitivo, Los invasores, Los Intocables o Las calles de San Francisco. Incluso en España se emitían series como Cuentos y Leyendas o El Quinto Jinete, con terroríficas adaptaciones de Stevenson, Poe, Le Fanu, Guy de Maupassant, Henry James o Tolstoi, entre otros (vamos, igual que ahora).

El caso es que ya la Hammer había producido a finales de los 60 Viaje a lo desconocido, con ciertas similitudes a The twilight zone pero al estilo inglés. Pese a ello, inicialmente no se quiso vincular demasiado La casa del terror con la famosa productora, y es que Skeggs y Lawrence la realizaron a través de su propio estudio. Fue más a raíz del éxito comercial de la serie que se hizo de esta forma; de hecho, el planteamiento queda muy alejado del típico terror gótico de la compañía y adquiere tintes demasiado ochenteros, tanto en la estética como en el exceso de violencia y concesiones al gore, o al exceso de sangre y escenas desagradables en muchos episodios.

Se echó en falta la ausencia de primeros espadas de la interpretación inglesa, con excepción quizá de un Peter Cushing ya muy veterano, eso si, hay abundantes secundarios eficaces como Jon Finch, Denholm Elliott, Brian Cox o Anna Calder-Marshall. También los directores corresponden a la última etapa Hammer, lo que no es buena señal: Alan Gibson, Peter Sasdy o Don Sharp no eran, seguramente, los mejores realizadores posibles.
Por cierto, gran parte de sus episodios se rodaron en torno a la mansión de Hampden House, que era la que aparecía en los créditos iniciales.

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Paso a hacer un resumen comentado de los capítulos de la 1ª temporada, ordenados cronológicamente:

1. El hechizo (Witching Time). D: Don Leaver. G: Anthony Read. I: Jon Finch, Ian McCulloch, Patricia Quinn, Prunella Gee.

A mediados de septiembre de 1980 llegaba esta primera entrega y, desde luego, peor no pudo empezar la serie, pese a unos inicios prometedores que recuerdan los primeros minutos de Impacto/Blow out (Brian de Palma, 1980). Lo que aquí se narra es la historia sobre un autor de música de cine que se encuentra, en la granja de su viejo caserón, a una bruja llegada desde el S. XVII, y establece una relación con ella, en parte por los efectos de un hechizo, pero tambien influido por la sospecha de un posible adulterio por parte de su mujer. En suma, contiene muchos elementos decepcionantes y pocos estrictamente terroríficos, numerosos tópicos y un desenlace moralizante en torno a la familia y la pareja que se repetirán en otros episodios. Las concesiones al destape empiezan a hacerse patentes con la presencia de Patricia Quinn, una de las protagonistas de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) y que luce aquí una estética a medio camino entre la diva gótica y lo decididamente hortera. No obstante, el capítulo fue un gran éxito y lanzó la popularidad de la serie.

2. Amargo despertar (Rude Awakening). D: Alan Gibson. G: Gerald Savory. M: Paul Patterson. I: Denholm Elliot, Pat Heywood, Lucy Gutteridge, James Laurenson.

No mejoraron las cosas a nivel artístico con este capítulo, pese a adentrarnos en el interesante campo del terror psicológico. En este caso, un agente inmobiliario sueña con separarse de su esposa y poder estar con su secretaria joven y sexy; pero a raíz de meterse en el negocio de la venta de una misteriosa casa empieza a tener un sueño repetitivo, inicialmente agradable en cuanto a sus deseos, pero que se va enrevesando. La frontera entre lo real y lo onírico es más confusa cada vez, teniendo finalmente trágicas consecuencias en una realidad que es muy distinta de la que él imaginaba. Más concesiones a un burdo erotismo en algunas escenas y la presencia del eficaz Denholm Elliott al que ya pudimos entrever en estimables productos de british horror como La monja poseida (Peter Sykes, 1976) o los films de episodios La bóveda de los horrores/The vault of horror (Roy Ward Baker, 1973) o La mansión de los crímenes (1971), además de ser un rostro habitual en la saga Indiana Jones (excepto en la última entrega, ya que falleció en 1992). En resumen, Amargo despertar resulta un episodio desaprovechado, y en todo caso, mas cercano al género de suspense.

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3. La decimotercera reunión (The 13th Reunion). D: Peter Sasdy. G: Jeremy Burnham. I: Julia Foster, Richard Pearson.

Este episodio no es de los mas recordados, pero merece la pena destacarlo porque es uno de los pocos que evoca ciertos elementos del habitual humor negro británico, que por desgracia, brilla por su ausencia en la mayoría de la serie. En síntesis, narra como se están produciendo una serie de muertes en una elitista clínica de adelgazamiento; una avispada periodista se pone a investigar y descubre que los responsables de dicho centro son algo así como una secta de canibales, que la utilizan con los fines que podemos imaginar, y empezarán a acosarla para que su secreto no salga a la luz.
Buena labor de Julia Foster, aunque el director Peter Sasdy no logra que el capítulo funcione del todo.

4. Venganza de ultratumba (Growing Pains). D: Frances Megahy. G: Nicholas Palmer. I: Barbara Kellerman, Gary Bond.

La serie seguía funcionando, otra cosa era la calidad de los resultados. En la trama de este episodio, el hijo de un investigador muere accidentalmente por una negligencia de sus padres al envenenarse en el laboratorio, y transcurrido un tiempo adoptan a otro chaval. Éste acaba poseído por el fallecido, que pretende vengarse de sus padres por haber sufrido la falta de atención que provocó su trágico final y empieza a cometer auténticas maldades. Muy visto el tema de niño maligno, ya tratado, por ejemplo, en la entonces reciente La profecía (Richard Donner, 1976) o en titulos muy superiores como El otro (Robert Mulligan, 1972). En todo caso, destacar la primera aparición del espectro del niño fallecido en la habitación del adoptado, bastante desasosegante, la recurrencia, una vez más, a las truculencias (el padre trabaja con conejos y ya podemos imaginar que alguna escena sangrienta implica a estos roedores) y otra vez elementos moralizantes sobre la unidad familiar y el descuido de los progenitores, mas preocupados por sus asuntos que de los hijos, para concluir que Growing pains resulta de lo peor de la serie.

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5. La casa que se desangró (The House that Bled to Death). D: Tom Clegg. G: David Lloyd. I: Nicholas Ball, Rachel Davies.

Este episodio fue emitido por TVE con el título de Las dos cimitarras, y vuelve a incidir en torno a la perspectiva de los niños, añadiendo el tema de las casas encantadas (un anciano envenena a su mujer, descuartiza el cadáver y años después llega una familia feliz a habitar la susodicha mansión). Un argumento en aquel momento bastante en boga con películas como Terror en Amityville (Stuart Rosenberg, 1979) y todas sus secuelas, ofreciéndonos un nuevo recital de tópicos al respecto y recurriendo a los efectismos y a tonos casi gore, con una impactante escena en la parte final, que recuerda bastante a la conclusión de la también reciente entonces Carrie (Brian de Palma, 1976), en una fiesta de cumpleaños infantil (para más crueldad) entre tartas y velas, pasada por una lluvia sorpresa de sangre procedente de las cañerías (aún ese momento, al igual que otros de la serie, me pone los pelos de punta, pero probablemente sea la evocación de haberla visto con una edad demasiado reducida, y no el efecto que algo así puede producirme después de tantos años viendo cine de terror de lo más impactante). Pero poco más ofrece aparte de eso, quizá unos aceptables tonos claustrofóbicos. En todo caso, incido sobre lo que he venido a comentar en la introducción general acerca de la americanización formal de Hammer House of Horror y el empleo de fórmulas de moda, en contraposición con el tradicional estilo británico, y en particular, de la casa responsable del producto, pero probablemente lo que se buscaba eran los resultados por encima de la forma, y esto se consiguió.

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6. Charlie Boy (Charlie Boy). D: Robert Young. G: Bernie Cooper, Francis Megahy. I: Leigh Lawson, Marius Goring.

Al fin la cosa mejoró un poco. Aquí si podemos evocar episodios de películas de capítulos habituales en el cine de género inglés de los 60 y 70, como Doctor Terror (Freddie Francis, 1965, con una de sus historias muy similar), la mencionada The vault of horror o Refugio macabro (Roy Ward Baker, 1972). Pero también en el cine americano, Dan Curtis, al que mencionamos en nuestro monográfico dedicado a Matheson, había introducido un fragmento similar en Trilogy of Terror (1975).
Una pareja con mala fortuna y diferentes problemillas se encuentran con la figura de un pequeño tótem africano en una tienda, al que dan el nombre que titula el episodio, e inicialmente les cambia la suerte. Pero las cosas no son como parecen; la figurilla, al parecer, está vinculada al espíritu de un maligno hechicero y todo desembocará en tragedia (algo que recuerda vagamente al célebre, y excelente, cuento de W.W. Jacobs, La pata de mono). ¿Culpa del fetiche o parcialmente de los desquiciados protagonistas?. Seguramente una de las mejores entregas, y donde sí podemos reconocer la "marca de la casa".

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7. El grito silencioso (The Silent Scream). D: Alan Gibson. G: Francis Essex. M: Leonard Salzedo. I: Peter Cushing, Brian Cox, Elaine Donnelly, Robin Browne.

Este es uno de los capitulos mas recordados, por la presencia de Cushing y por recurrir al terror psicológico con mucho mas acierto que, por ejemplo, Amargo despertar. Un ex-convicto comienza a trabajar para un anciano que tiene una tienda de animales, pero descubre que es un antiguo criminal nazi que realiza unos experimentos para controlar la voluntad y algo aún más ambicioso, en lo que el protagonista acaba implicándose, con un final que afectará a todos los personajes. No obstante, continúa el repunte de calidad iniciado con la anterior entrega, Charlie Boy y que incluirá a alguno de los siguientes episodios.

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8. Los niños de la luna llena (Children of the Full Moon). D: Tom Clegg. G: Murray Smith. I: Diana Dors, Celia Gregory, Christopher Cazenove, Jacob Witkin, Robert Urquhart.

Este es uno de los mejores episodios y el más Hammeriano de todos. Recurre al tema de la licantropía desde un punto de vista más o menos tradicional, aunque sorpresivo, con una pareja que, tras sufrir un accidente de coche (situación que se da en varios capitulos de la Casa del Terror, por cierto) encuentra cobijo en una casa regida por una mujer (La ex Marilyn británica, Diana Dors, con su inquietante decadencia) y unos rubicundos niños, teóricamente angelicales pero que esconden un terrible secreto, algo que recuerda mucho, por ejemplo, a El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, 1960), luego versioneada por John Carpenter.

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Determinados elementos, como el de la mujer huésped/prisionera a la que se pretende aparear con el Hombre Lobo principal para perpetuar la especie, al estilo de La semilla del diablo/Rosemary's Baby (Roman Polanski, 1968), el prólogo, con la pequeña con sangre en la boca o la comitiva de licántropos infantiles encabezada por un niño que toca la flauta, harán las delicias de los amantes de un terror más clásico y gótico.

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9. El águila de los Cárpatos (The Carpathian Eagle). D: Francis Megahy. G: Bernie Cooper, Francis Megahy. I: Anthony Valentine, Suzanne Danielle.

Nuevo bajón cualitativo con este episodio, muy al estilo de los policiales de psycho-killers americanos, sobre determinados asesinatos en los cuales a las victimas se les extrae el corazón, y que remiten a los métodos de una antigua condesa medieval, conocidos por una escritora que investiga el tema. Aparte de algunos juegos al despiste, no hay mucho que comentar. Aquí el recurso fácil a la sangre y al sexo está muy acentuado, con una asesina femenina que mata a sus víctimas en plena faena, algo que pudo ser copiado después en peliculas como Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992). Sin duda, una de las entregas más prescindibles.

10. Guardián del abismo (Guardian of the Abyss). 15 noviembre 1980. D: Don Sharp. G: David Fisher. I: Ray Lonnen, John Carson.

Este capítulo remite un poco a anteriores como Charlie Boy, por el tratamiento al estilo de las viejas pelis de episodios. La víctima potencial de una secta que realiza sacrificios humanos consigue escapar, y es acosada por el lider de la misma, que pretende acabar lo que empezó. Al mismo tiempo, hallamos similitudes por las referencias a un objeto concreto importante en el desarrollo del episodio. En este caso es un espejo mágico, a través del cual el malvado de turno controla el alma de sus víctimas. Determinados elementos de lo más divertido, como la utilización de unos muñequitos de vudú multi-usos por parte de la secta, no sólo para causar daño a sus victimas sino para mas finalidades, hacen que Guardián del abismo sea de lo más recomendable de ver.

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11. Visitante del más allá (Visitor From the Grave). D: Peter Sasdy. G: John Elder. I: Kathryn Leigh Scott, Gareth Thomas.

Este episodio recuerdo que me dio pánico cuando lo ví en mi niñez, aunque no creo que resistiera una revisión hoy día. Una mujer asesina a un desconocido que pretendía robarla y violarla. Con la colaboración de su novio se deshace del cadáver para evitar problemas, pero después empieza a recibir fantasmales visitas del espectro, o más bien zombi (por su aspecto) del fallecido, así como otros sucesos intrigantes. Pero nadie la cree y empieza a pensar que ha perdido la razón. Al final, si me permiten contarlo, todo es un complot sorpresa del novio y su amante (no había siquiera homicidio) para volverla loca, que se suicide y quedarse con la herencia (o algo así). Pero en un nuevo trick final, el espectro de la engañada, esta vez de verdad, volverá para vengarse de los culpables. Ese giro de los acontecimientos y la confusión realidad-fantasía resultan atractivos, aunque el tratamiento es algo rudimentario, con elementos tópicos en estos casos como la utilización del médium o los sustos de rigor.

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12. Las dos caras del mal (The Two Faces of Evil). D: Alan Gibson. G: Ranald Graham. I: Anna Calder-Marshall, Gary Raymond.

Una familia, en un día lluvioso, recoge en una solitaria carretera a un autoestopista que resulta ser una especie de psicópata que intenta matarlos a todos, provocando un accidente de tráfico (otro más), a resultas del cual, la mujer y el hijo salen más o menos ilesos y el marido queda hospitalizado con el rostro desfigurado. ¿El marido? Ahí comienza la confusión, el psycho-killer vestía un impermeable amarillo que no permitía ver su rostro y se caracteriza por tener una uña deforme. La persona que está en el hospital podría ser él: con eso juega el episodio. El marido vuelve a casa pero es posible que sea el asesino, que no fuera éste el que falleció; determinados comportamientos, ¿son imaginados por la protagonista o reales?. Como podemos comprobar, además, muchos recursos recuerdan demasiado a las peliculas slasher de psicopatas, entonces en primer plano, incluso del cine más reciente, con pastiches de los 90 que evocan a los de aquellos años como Sé lo que hicisteis el ultimo verano (Jim Gillespie, 1997). No me parece casual que el asesino de ésta última vista chubasquero y esté relacionado con un accidente de tráfico. Sólo la ausencia de adolescentes lo aleja del típico producto de estas características, y un giro final hacia la ciencia-ficción, que remite por ejemplo, a La Invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956) y todas sus secuelas.
Pese a lo dicho, para mi gusto, una de las entregas más atractivas.

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13. La marca de Satán
(The Mark of Satan). D: Don Leaver. G: Don Shaw. I: Peter McEnery, Georgina Hale.

Buen broche para la serie con este último capitulo, en el que se narra la historia de un empleado de autopsias que cree ser un elegido satánico, al empezar a ver el nº 999 por todas partes, que él identifica como el del Anticristo, en vez del 666, porque le da la vuelta, y cree ver en relación a todos sus actos ese dígito. La historia de esa obsesión, que llevará al protagonista al borde de la locura o directamente a ella, es seguramente el episodio mas disparatado y tal vez el más divertido de la serie. A destacar además la presencia siempre turbadora de Georgina Hale, especialmente en alguna escena.

Despues de todo lo dicho y de algunas críticas vertidas, en particular sobre varios de sus capítulos, he de decir, no obstante, que recomendaría abiertamente la visión de La casa del terror, por una combinación de afición a este género, nostalgia, y por el hecho de que la calidad de algunos episodios pienso que justifica la serie en su totalidad.


MISTERIO (HAMMER HOUSE OF MYSTERY & SUSPENSE)

Debido al éxito de esta primera entrega, Skeggs y Lawrence plantearon una segunda parte, Hammer House of Mystery and Suspense (aunque conocida en EE.UU como Fox Mystery Theatre), realizada de forma discontinua en dos mini-temporadas entre 1984 y 1986, y ofrecida en España por TVE-1 con el sencillo título de Misterio los sábados por la noche hace unos 20 años, y, al contrario que La casa del terror, nunca repuesta por ningún canal.

Curiosamente, pese al retorno tanto al terror clásico y gótico como al humor negro que aquí se planteaba, y a contar con un equipo de plenas garantías, más, incluso que Hammer House of Horror, con directores como Val Guest (El experimento del Dr. Quatermass), John Hough (La leyenda de la mansión del infierno, Drácula y las mellizas) o el propio Brian Clemens, y actores como David Carradine, Peter Graves, Carol Lynley, David McCallum o Dean Stockwell, la serie resultó un fracaso.

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Transcribo también unas reseñas sobre los capítulos de que constaba, aunque, curiosamente, he tenido problemas para hallar información sobre esta segunda etapa, siquiera en inglés, así que tiraré de memoria y de lo poco en limpio de que dispongo. Eso sí, ruego se me disculpen las posibles imprecisiones debidas a esto.


1. El tatuaje (Mark of the devil) D:Val guest I: Dirk Benedict, Jenny Seagrove.
Un jugador de fortuna que pasa por problemas, asesina por dinero a un tatuador, y a raiz de esto, empezará a crecerle de forma espontánea un tatuaje por todo el cuerpo, que lo revela como el autor del crimen.

2. Ultimo video y testamento (Last video and testament). D: Peter Sasdy. I: David Langton, Deborah Raffin, Oliver Tobias.
El capítulo empieza con un maduro millonario que es llevado por su chófer a un cementerio donde baila sobre una tumba. A lo largo del episodio comprobamos como su joven esposa y el amante de la misma tienen preparado un complot para acabar con su vida.


3. Jaque Mate
(Czech Mate). D: John Hough. I: Susan George, Patrick Mower, Richard Heffner.
Una mujer se ve implicada en una extraña conspiración durante un viaje a la ciudad de Praga (que entonces todavía permanecía detrás del telón de acero) a raíz de la misteriosa desaparición de su marido.


4. Un grito lejano
(A distant scream). D: John Hough I: David Carradine, Stephanie Beacham.
Una pareja tiene visiones recurrentes sobre un crimen supuestamente cometido en el pasado en el lugar que habitan. Pero también podría tratarse de una premonición.

5. La difunta Sra. Irving (The late Nancy Irving) D: Peter Sasdy. I: Cristina Raines, Marius Goring, Simon Williams.
Una estrella del golf femenino es secuestrada y públicamente dada por muerta. En realidad ha sido llevada secretamente a casa de un multimillonario. Este posee un grupo sanguíneo muy especial, el mismo que ella, y lo que se pretende es utilizarla para suministrar transfusiones a dicho magnate, como ya ocurrió antes con otras personas. Mientras tanto, tratará de escapar de su encierro.

6. Poseídos (In possession) D: Val Guest. I: Carol Lynley, Christopher Cazenove.
Los fantasmas que un matrimonio ha observado en el lugar en que pasan sus vacaciones se trasladan, 2 años después, a su residencia habitual.

7. El cuervo negro (Black carrion). D: John Hough. I: Season Hubley, Leigh Lawson.
Un periodista decide investigar el paradero de un dúo pop de éxito en los primeros 60, The Verne Brothers, que desaparecieron sin dejar rastro (esto recuerda vagamente el argumento de Velvet Goldmine, de Todd Haynes), con la colaboración de una joven experta en la música de esa época. Su búsqueda les conduce a una especie de pueblo fantasma. Simultáneamente, la policía investiga algunas desapariciones recientes que se han producido en ese lugar.

8. El dulce aroma de la muerte (The sweet scent of death). D: Peter Sasdy. I: Dean Stockwell, Shirley Knight, Michael Gothard.
Durante una estancia en Inglaterra, el embajador de los EE.UU. empieza a recibir misteriosos envíos anónimos de rosas rojas.

9. Dibuja un asesinato (Paint me a murder). D: Alan Cooke. I: Michelle Phillips, James Laurenson.
La esposa de un buen dibujante, pero sin éxito, imagina fantasiosas situaciones acerca del trabajo de su marido que le servirían para recibir el reconocimiento del público.

10. La herencia Corvini (The Corvini inheritance). D: Gabrielle Beaumont. I: David McCallum, Jan Francis.
Eva es perseguida hasta su casa por un extraño merodeador anónimo, vestido de negro y con una máscara de esquí. Cuando alguien la llama para advertirla que el desconocido ha pretendido acceder a su domicilio a través de la escalera de incendios, y ella misma puede observarlo junto a su ventana, decide poner el caso en manos de su vecino, un hombre solitario, experto (y obseso) de la vigilancia, que instala un circuito cerrado de cámaras de TV. Al mismo tiempo, en la sala de subastas donde este trabaja, reciben la colección de joyas de una antigua y malvada familia, alguna de cuyas piezas tiene fama de estar maldita.

11. Y el muro se derrumbó (And the wall came down). D: Paul Annett. I: Barbi Benton, Gareth Hunt.
Las obras en una antigua iglesia dejan al descubierto tras una pared los restos de un antiguo culto maléfico instalado allí hace muchos años, lo que desencadena una serie de acontecimientos.

12. Juego de Niños (Child’s play). D: Val Guest. I: Mary Crosby, Nicholas Clay.
Uno de los episodios más recordados y divertidos, que oscila a medio camino entre el cine de terror psicológico y casas encantadas (al principio), acaba derivando a la ciencia-ficción y desemboca en un final casi humorístico.
Una familia se encuentra una mañana que su casa está rodeada de una especie de muro hermético que ni siquiera permite abrir las ventanas, no recuerdan nada de sus vidas antes de ese momento, todos tienen en su cuerpo un dibujo que es la misma señal que no deja de emitir la TV, aparece un extraño líquido verdoso...Al final, si se me permite el spoiler, se trataban de juguetes de una casa de muñecas de una niña del futuro: la marca de su cuerpo era la de la compañía fabricante, su casa estaba sellada porque el hermano de la niña para hacerla enfadar habia escondido la casa en una caja fuerte, el líquido era un caramelo derretido que se le habia caido a la pequeña...

13. La pista de tenis (Tennis court). D: Cyril Frankel. I: Marcus Gilbert, Hannah Gordon, Peter Graves.
Un aeroplano de la 2ª (¿o 1ª?) Guerra Mundial es derribado y sólo uno de sus ocupantes se salva. Años después, una pareja ha recibido una mansión en herencia, pero en su vieja pista de tenis se producen escalofriantes fenómenos, que incluso cuestan la vida a algunas personas, y que pueden estar vinculados con que la misma está poseída por el ¿espectro? de alguno de los implicados en aquel viejo accidente de aviación.
Este fue el último capítulo (buen broche final) de Hammer House of mystery and suspense.

Aunque ambas series están editadas en su país de origen en DVD, no lo han sido nunca en España y resultan difíciles de hallar; afortunadamente por otros métodos que los usuarios conocen, se pueden encontrar prácticamente todos los episodios de ambas series incluso en su versión doblada al castellano. Creo que el amante del cine fantaterrorífico que intente recuperarlos no se sentirá defraudado.